Amontona hojas, ansía realzar este continente y caída, telegrafiar el suceso, como si se pudiera transcribir la experiencia-encuentro. Emma Villazón Dentro de un rectángulo, estaban los enjambres de bestias ceñidas, con los cuerpos dispuestos a sumirse en el vértigo. Era un día helado y con viento, pero las miradas desafiantes que intercambiaban transmitían aura ardiente. Un grito los atravesó a todos de tal manera que comenzaron oscilantes, y eso no era todo, porque la constricción de sus galopes buscaba un objetivo en común: el brote de una esfera que venía un buen tiempo amasando el polvo. A veces la compartían, solo a veces, porque cuando alguno lograba hacerse con la bocha, sus antenas vibraban, y la figura entera serpenteaba tratando de nadar entre una fronda de florecientes y hambrientas extremidades. Pero la fuerza de atracción de la bola parecía decaer al abandonar el perímetro, porque el movimiento se detenía abrupto, aunque no así el bul...